Los administradores de la escuela o el centro de cuidado infantil pueden trabajar con los funcionarios locales de salud y calidad del aire para entender cómo implementar mejor las pautas de actividades escolares y otras respuestas a un evento de humo. Monitorear la calidad del aire en interiores es una manera importante de ajustar las intervenciones al caso y mantener a los niños a salvo. Cuando hay humo afuera, el mejor lugar para estar es un espacio de interiores con buena calidad del aire. Si permanecerá a la intemperie por períodos breves, considere hacer que los niños usen mascarillas N95 con certificación NIOSH, en especial si tosen o tienen algún problema de salud subyacente. Las escuelas deberían considerar la posibilidad de crear grandes salas con aire limpio, como cafeterías, gimnasios o auditorios, que también puedan servir como refugios con aire limpio para los miembros de la comunidad fuera del horario escolar. De manera ideal, TODAS las aulas deberían ser habitaciones con aire limpio donde los niños estén a salvo.