La contaminación del aire se agrava con la mala ventilación y puede venir de fuentes de interiores y exteriores muy variadas. En interiores, estas fuentes incluyen aparatos que queman gas natural o LP, aceite combustible, queroseno, leña o carbón, humo de cigarros y vaporizadores, materiales de construcción y mobiliario, baldosas de techo y aislamiento que contienen amianto, suelos, tapicerías o moquetas recién instaladas, armarios o muebles fabricados con determinados productos de madera prensada, productos para la limpieza y el mantenimiento del hogar, para control de plagas (pesticidas), sistemas de calefacción y refrigeración centralizados y dispositivos de humidificación, exceso de humedad y crecimiento de moho. Las fuentes en exteriores incluyen radón, alérgenos como el polen, pesticidas y contaminantes.