No existe cura para la intoxicación por plomo. El paso principal y más crucial en el manejo clínico de un niño expuesto al plomo consiste en identificar y eliminar dicha exposición. Los Departamentos de Salud Pública pueden ser aliados valiosos para identificar y mitigar o eliminar la fuente de exposición. Sin embargo, los clínicos deben estar al tanto de las fuentes de exposición más comunes y ser capaces de orientar a las familias sobre cómo identificar y reducir las posibles exposiciones. La fuente más común de exposición al plomo en los Estados Unidos es la pintura a base de plomo presente en estructuras construidas antes de 1978. Otras fuentes pueden resultar más difíciles de identificar; estas pueden incluir (aunque no se limitan a) el suelo, utensilios de cocina importados, el agua, suplementos nutricionales, medicinas populares o tradicionales, alimentos importados (incluyendo especias), cosméticos, juguetes y joyas infantiles, vajillas de cerámica y polvos de uso cultural o religioso. Los miembros del hogar pueden introducir plomo en la vivienda a raíz de exposiciones ocurridas durante la práctica de pasatiempos o en el lugar de trabajo. La realización de pruebas adicionales y las intervenciones clínicas dependen del nivel de plomo en sangre (BLL). En los casos en que el niño presente síntomas y/o el BLL sea ≥ 45 μg/dL, puede ser necesaria la terapia de quelación. Los niños que presenten síntomas agudos deben ser tratados como emergencias médicas.