Efectos del calor extremo en la salud: La exposición al calor extremo es la principal causa de muerte relacionada con el clima en los Estados Unidos. Los adultos deben prestar especial atención a los niños durante las olas de calor extremo, ya que estos tienen una menor capacidad para regular su temperatura corporal. El calor extremo tiene numerosos efectos perjudiciales para la salud infantil, tales como el golpe de calor, la deshidratación y el agotamiento por calor. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el calor pueden incluir dolores de cabeza, calambres musculares, fiebre, sudoración excesiva, mareos o confusión. El calor excesivo también se ha vinculado con problemas de salud mental y con un deterioro del rendimiento académico en la escuela. Asimismo, ciertos medicamentos alteran la termorregulación y pueden aumentar la vulnerabilidad de los niños a las enfermedades provocadas por el calor. Estos riesgos asociados al calor son especialmente graves para los niños que residen en zonas urbanas con un acceso limitado al aire acondicionado.
El calor extremo también puede tener repercusiones significativas en los resultados del embarazo. Las mujeres embarazadas presentan un mayor riesgo de sufrir agotamiento por calor y golpe de calor que las mujeres que no están embarazadas. Los efectos del calor extremo en la salud durante el embarazo incluyen un mayor riesgo de desprendimiento de placenta (separación prematura de la placenta), diabetes gestacional, parto prematuro, bajo peso al nacer y muerte fetal, especialmente en aquellas mujeres con comorbilidades subyacentes.
Efectos de las inundaciones en la salud: Las inundaciones pueden tener múltiples efectos en la salud de los niños. Además de las lesiones y los ahogamientos, tras una inundación surgen otros riesgos debido a la contaminación de los suministros locales de agua, la propagación de enfermedades infecciosas, el crecimiento de moho en el hogar y la intoxicación por monóxido de carbono derivada del uso de generadores de emergencia. Las familias de bajos ingresos pueden estar expuestas en mayor medida a estos peligros durante la fase posterior a la inundación si no logran acceder a servicios de remediación de manera oportuna. Las inundaciones resultan traumáticas para los niños y pueden tener repercusiones en su salud mental, especialmente cuando se han producido cambios significativos en su hogar o en su rutina escolar. Tras una inundación, se debe prestar especial atención a los problemas relacionados con la contaminación del agua y el moho, además de a otras preocupaciones ambientales pediátricas comunes, tales como la seguridad física, el plomo, el asbesto y los productos químicos. La exposición al moho puede representar un riesgo para la salud de los niños que padecen afecciones preexistentes, como el asma.