Los niños pueden quedar expuestos al plomo al ingerir pintura a base plomo que se descascara, polvo o suelo contaminado con plomo, de platos o vasos que contengan plomo, al comer o beber alimentos o agua que lo tengan (es decir, polvos, dulces o especias importados) o por estar en contacto con juguetes cuya pintura es a base de plomo.