El plomo y otros metales pesados pueden estar presentes de forma natural en el suelo utilizado para cultivar alimentos, o pueden introducirse en los alimentos a través de los pesticidas, la elaboración de los alimentos y el envasado. Esto puede llevar a que haya pequeñas cantidades de metales pesados en algunos alimentos para bebés, como en el arroz, los productos a base de arroz (por ejemplo, el arroz inflado, el cereal de arroz), vegetales (por ejemplo, el camote) y los jugos de frutas. Los padres pueden reducir los metales pesados en la dieta de los niños siguiendo pasos simples, como dándoles una diversidad de alimentos y limitando los productos a base de arroz y jugos de frutas. Alimente a su hijo con comidas saludables, incluyendo leche, queso, vegetales de hojas verdes, mantequilla de maní, fríjoles, cereales, naranjas y pimientos. Los alimentos con vitamina C, hierro y calcio pueden ayudar a mantener el cuerpo libre de plomo.